Introducción:
Estamos en la era de las Telecomunicaciones, de eso no cabe duda, desde fines del siglo pasado y especialmente de este siglo XXI las comunicaciones han cobrado una importancia casi “extrema”.
Si bien el hombre es un ser sociable que necesita comunicarse y expresarse, la necesidad de sentirse “conectados” especialmente con las nuevas tecnologías hacen que estas parecieran una necesidad básica. A veces exagerado y a veces abusado su uso, lo cierto es que las comunicaciones y especialmente Internet son algo necesario, ya sea por el hecho de establecer una comunicación concreta entre personas o como forma de obtener experiencias y conocimientos importantes en nuestro crecimiento como individuos.
Al margen de que todavía estas tecnologías no están disponibles a todas las personas por cuestión de costos y conocimiento, lo cierto es que con ellas o sin ellas los individuos viven rodeados de muchas personas, incluso a veces demasiadas. No obstante muchos se sienten solos y aislados, otros se auto-aíslan, y si bien especialmente en etapas juveniles (como la adolescencia) se reúnen para mitigar sus penas generalmente esto no cambia su situación, la cual a veces se agrava o se cambia por otros males… muchas veces peores.
La Paradoja
¿Por qué ocurre esta contradicción?, ¿por qué estamos tan cerca y tan lejos de las personas?… porque también estamos en una era capitalista, y si bien la humanidad siempre tuvo que sufrir su apetito por las riquezas y el poder, las estrategias y los tiempos cambian. Ya no se trata de imponer las cosas de forma que se produzca un rechazo, de forma que haya “posiciones” claras, sino que se busca inculcar ideas y costumbres solapadamente, promoviendo u otorgando beneficios ficticios o triviales sin mostrar sus consecuencias.
Esto se ve principalmente en el individualismo y egoísmo reinante en la sociedad; y los superfluos valores que la rigen donde lo material vale más que lo espiritual.
En busca de la libertad y la pluralidad, de la diversidad y unión, terminamos esclavos del sistema y asilados del prójimo. No se dejen engañar, hemos pasado de un extremo a otro y ambos extremos son malos.
El hecho de que todo es valido, de que no hay límites y cualquiera puede hacer lo que sea sólo a provocado la distorsión o destrucción de valiosísimos valores alterándose nuestras relaciones entre la familia, los amigos e incluso el amor. No hay comprensión, ayuda desinteresada, honestidad, etc. porque según la sociedad son cualidades para los débiles o tontos que no tendrán éxito en el mundo… pero siguiendo las palabras de un sabio maestro: “De que te sirve ganar el mundo si pierdes tu alma” y aplicándola a un mundo bastante ateo “de que te sirve ganar bienes si pierdes personas…. si no tienes con quien compartirlo”.
El sistema sigue contento porque encuentra en los medios de encuentros (desde bares y boliches hasta clubes de solos y solas) formas de seguir lucrando pero lo cierto es que las personas se encuentran muchas veces solas o peor aún “vacías”.
No obstante la tecnología bien utilizada puede salvarnos de esta situación, la era de las comunicaciones tiene su “carta maestra”, su ideal, con Internet, donde “libre” de la sociedad puede comunicarse anónima, rápida y sencillamente con infinidad de personas, desde chats genéricos hasta foros específicos. Y así el individuo puede ser uno mismo y buscar personas similares, que quieran y necesiten ser comprendidas y comprender.
Claro que esta herramienta, como todo, puede ser usado para el bien o para el mal con lo cual se debe estar atento, pero con precaución y paciencia se pueden obtener excelentes relaciones con personas que de otra forma ni sabríamos que existen.
Conclusión:
No te reveles estúpidamente contra algo que no comprendes simplemente porque no te gusta su presentación, porque no te gusta quienes están favor o porque simpatizas por quienes están en contra.
No dejes que la sociedad te imponga sus valores, búscalos en tu corazón, y se tu mismo.
No puedes manejar el mundo material pero si tu mundo espiritual, desarróllalo de forma que valga la pena vivir y el resto no sólo irá bien sino que no te importará como vaya.
jueves, 4 de septiembre de 2008
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